El poder entendido como servicio
Para Edgar Francisco Garza Ancira, presidente nacional de Que Siga la Democracia, el poder en el México actual no se mide en cargos ni privilegios, sino en la capacidad de servir, inspirar confianza y abrir espacios de participación. El verdadero poder se comparte, se ejerce con ética y se mide por el bienestar colectivo, afirma con convicción.
Su visión está cimentada en la certeza de que el cambio profundo en México solo es posible cuando la ciudadanía se organiza y ejerce activamente su voz en la vida pública.
Primeros pasos: de las causas sociales a la organización ciudadana
El punto de inflexión en la trayectoria de Garza se dio al fundar la asociación civil Dime y Juntos lo Hacemos, una plataforma dedicada a abrir espacios de participación en Oaxaca y la Ciudad de México. Reconocida por la CNDH, esta experiencia le permitió entender que el liderazgo auténtico se basa en organizar, motivar y construir comunidad.
Ese aprendizaje se transformó en los principios rectores de Que Siga la Democracia: democracia participativa, equidad e inclusión, transparencia, justicia social y empoderamiento ciudadano.
Un momento histórico: la revocación de mandato
Otro episodio definitorio en su carrera fue su llegada a la presidencia de Que Siga la Democracia, agrupación clave en la histórica consulta de Revocación de Mandato, que logró recabar cerca de 9 millones de firmas ciudadanas. Para Garza, este hecho no solo marcó su liderazgo, sino que se convirtió en evidencia de que la democracia participativa es posible en México.
Ese momento representó el triunfo de la ciudadanía, porque cuando se confía en el pueblo y se le dan herramientas, el cambio deja de ser discurso y se convierte en realidad, subraya.
Retos y logros de un liderazgo ciudadano
Uno de los mayores desafíos de Garza ha sido convencer a sectores diversos de que la participación ciudadana es el único camino hacia una democracia real.
En un país con desconfianza hacia la política, tender puentes y construir credibilidad ha sido una tarea titánica.
Su logro más importante, asegura, ha sido consolidar a Que Siga la Democracia como un movimiento
A ellos se suma la influencia de sus mentores académicos y empresariales, quienes le enseñaron que empatía, innovación y congruencia son indispensables para liderar.
Su lema personal, que guía cada acción, es claro: Juntas y juntos los ciudadanos construimos un mejor México.
Familia, disciplina y cercanía con la gente
En lo profesional, su disciplina y cercanía constante con la gente son hábitos esenciales para tomar decisiones con claridad y responder a las necesidades reales de la ciudadanía.
México hacia el futuro
En los próximos cinco años, Edgar Garza visualiza como prioridad abrir más espacios de participación ciudadana, fortalecer la educación cívica y garantizar transparencia institucional, pilares que permitirán consolidar un México más justo y equitativo.
Para él, el verdadero liderazgo consiste en escuchar, servir y actuar con ética, siempre poniendo el bien común por encima de los intereses personales.
Legado y visión de largo plazo
Cuando se le pregunta cómo desea ser recordado en 20 años, responde sin titubeos: como alguien que abrió puertas y sembró confianza en la ciudadanía para involucrarse en la vida pública. Si se reconoce que contribuí a fortalecer la democracia participativa, habré cumplido con mi responsabilidad”.
Reconocimiento entre los más poderosos
Formar parte de la lista de Los 30 Líderes más Poderosos de México es, para Garza, un reconocimiento colectivo al esfuerzo de miles de ciudadanos organizados. Lo asume como una motivación para seguir trabajando con congruencia y energía, convencido de que el pueblo es el verdadero protagonista de la historia nacional.