En un país donde muchas historias de abuso se silencian, Lourdes Ríos decidió convertir la suya en motor de transformación. Hoy, su voz no solo busca justicia, también abre camino para otras mujeres que, como ella, un día se sintieron solas.
Lourdes Ríos no eligió el derecho por casualidad. Lo hizo desde una necesidad profunda: la de entender la justicia. “Desde niña, desafortunadamente, fui víctima de abuso sexual. A los 13 años decidí alzar la voz, aunque nadie me dijo qué debía hacer. No sabía que eso se denunciaba. Me sentí sola y vulnerada”, recuerda.
Fue ese vacío de información y acompañamiento lo que la motivó a estudiar Derecho. “A los 18 años tenía más conciencia sobre el delito, pero aún me daba miedo denunciar. Cuando terminé el bachillerato, decidí presentar examen en la Facultad de Derecho de la UACH porque deseaba tener el conocimiento que me faltó cuando más lo necesité”, afirma con convicción.
Abogada, madre y defensora
El camino no fue sencillo. Lourdes enfrentó otro gran reto: ser madre y al mismo tiempo víctima de violencia familiar. “Sufrí violencia física y económica. Decidí interponer una demanda por alimentos para proteger los derechos de mi hija, pero opté por no denunciar al padre por violencia, ya que era servidor público y su cese pondría en riesgo la pensión de mi hija”. En lugar de eso, buscó medidas de protección por la vía familiar.
Hoy, Lourdes no solo defiende su historia: defiende a mujeres, niñas y niños con las herramientas que un día deseó tener.
Mentores que dejaron huella
En su formación, encontró figuras clave que la impulsaron a crecer. Entre ellos destaca el Lic. Luis Raúl Gómez Torres, actual socio en su despacho. “Gracias a él sé derecho penal a profundidad. Siempre me trató con respeto y como su igual”.
También recuerda con especial cariño al Maestro Rodolfo Acosta Muñoz, quien la apoyó durante su embarazo mientras cursaba octavo semestre. “Un día me dijo: ‘Le daré los permisos que necesite, pero su deber es estar en el aula’. A pesar de tener un recién nacido, obtuve un diez en su materia”. El Maestro Gustavo Silva de la Rosa, otro de sus grandes apoyos, fue clave para cerrar su formación académica con solidez.
Pasión por el derecho penal
Lourdes vive su vocación a diario. Su pasión: el derecho penal. “Tengo el privilegio de defender a mujeres verdaderamente violentadas, de buscar justicia para niños y también de ayudar a padres que desean convivir con sus hijos. En el despacho hemos logrado demostrar denuncias falsas y hacer valer el derecho a la convivencia”.
Una firma con visión y valores
Desde 2021 ejerce como litigante. Para 2025 ya contaba con una sólida cartera de clientes y se consolidó como socia principal del despacho RGV & Asociados, una firma que se especializa en diversas ramas del derecho: penal, familiar, civil, amparo, migratorio y laboral. Además de abogada, Lourdes también es docente. “Me llena de alegría poder enseñar a las nuevas generaciones que lo más importante en esta profesión es la ética”.
El futuro se escribe con fuerza y sororidad
Para los próximos cinco años, Lourdes se visualiza liderando una firma más grande, con abogados especializados en distintas ramas y con presencia a nivel estatal y nacional. “Quiero seguir formando jóvenes abogados comprometidos, con valores sólidos y vocación de servicio”.
Un mensaje a su yo del pasado
A quienes inician en el mundo del derecho, Lourdes les habla con la voz que le faltó escuchar cuando era “Lucha por tus sueños. El derecho penal no es solo para hombres. Nosotras también tenemos carácter y fortaleza. Estudia, respeta, sé leal, trabaja cada asunto como si fuera tuyo. Eso te llevará más lejos de lo que imaginas”.