Paulina Cuevas: la vocación que nació con un dibujo

A veces, los sueños más firmes nacen de los momentos más simples. Para Paulina, bastó una palabra en voz de su maestra para despertar una vocación que, desde los seis años, ha guiado cada paso: ser abogada.

Un sueño que comenzó en la infancia

Tenía apenas seis años cuando una actividad escolar cambiaría su vida. Paulina no sabía qué dibujar cuando su maestra pidió ilustrar “lo que querían ser de grandes”. Entre sugerencias como doctora o policía, una palabra capturó su atención: abogada. Sonaba bien, le gustó. Cuando su maestra le explicó que las abogadas defendían a las personas y tenían su propia oficina, algo se encendió en ella. Desde entonces, cada vez que le preguntaban qué quería ser de grande, respondía con seguridad: “Abogada”.

De la ilusión a la necesidad

Años después, en la adolescencia, esa vocación infantil tomó un nuevo sentido. Su padre fue injustamente encarcelado, y la impotencia de no poder ayudarlo marcó profundamente a Paulina.

En su entorno no había abogados, y escuchar promesas vacías por parte de quienes debían defenderlo solo fortaleció su convicción. Ya no se trataba de una ilusión de infancia: estudiar Derecho se convirtió en una necesidad personal, en una meta de vida para proteger a los suyos y evitar que su familia volviera a pasar por lo mismo.

Luchar, estudiar y no rendirse

Paulina se casó a los 18 años, y poco después nació su hijo. Comenzar la carrera con un bebé en brazos y la necesidad de trabajar no fue fácil. Las horas de sueño eran las que más sacrificaba, pero su meta estaba clara: convertirse en abogada, cueste lo que cueste. Jamás dudó de que lo lograría. Soñaba con el día en que terminaría su carrera, y se aferró a ese sueño con disciplina y determinación.

Mentores que marcan el camino

En su formación profesional, dos figuras fueron clave. La primera, su jefa durante el servicio social en un Tribunal Colegiado, una mujer con gran conocimiento jurídico y una actitud admirable. La segunda, su primer jefe, un hombre estricto pero justo, con quien trabajó por ocho años y de quien aprendió no solo técnicas legales, sino principios éticos. “Siempre nos hablaba de la cultura del abogado”, recuerda Paulina, con gratitud por sus enseñanzas.

Una profesión noble, una pasión real

Aunque su verdadera pasión es el Derecho Penal, Paulina ha ejercido también en las ramas familiar, civil y mercantil. Considera que el Derecho es una carrera noble, cercana a las personas, y que brinda herramientas para ayudar a quienes más lo necesitan. Y aunque ha vivido muchos logros, para ella, el mayor de todos es confirmar que no se equivocó a los seis años: “No me veo haciendo otra cosa. Amo mi profesión”.

Soñar en grande, crecer con el Derecho

Paulina entiende que el Derecho evoluciona y que las y los abogados deben crecer junto con él. Su sueño es seguir preparándose, ofrecer servicios cada vez más profesionales y posicionarse entre las mejores firmas legales. Tiene claro que la mejora constante es el único camino.

Un mensaje para quienes empiezan

A quienes apenas comienzan este camino, Paulina les deja un mensaje desde el corazón:

“Nunca dudes de ti. Comprométete día a día y da siempre lo mejor. Al final, la recompensa es enorme.”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *