Un antes y un después en la estrategia de seguridad de la 4T

El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ocurrido el pasado domingo 22 de febrero de 2026 tras un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, marca un antes y un después en la política de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum. El hecho deja en evidencia un giro relevante en la estrategia de seguridad de la llamada Cuarta Transformación, encabezada ahora por la primera mujer presidenta de México, en contraste con el enfoque de su antecesor y líder político, Andrés Manuel López Obrador.

Cabe mencionar que el Cártel Jalisco Nueva Generación fue creado en 2007 bajo el nombre de “Los Mata Zetas”. En 2010 comenzó a operar formalmente como CJNG, liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, conocido en sus inicios como “El Señor de los Gallos”. Con el paso del tiempo se convirtió en el principal rival del Cártel de Sinaloa por el control de plazas y rutas del narcotráfico a nivel nacional e internacional, lo que desató una guerra entre ambas organizaciones.

De acuerdo con reportes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el CJNG superó en 2019 al Cártel de Sinaloa en dominio territorial del crimen organizado. Este crecimiento respondió, en parte, a la política de seguridad del sexenio de López Obrador, quien bajo la consigna de “abrazos, no balazos” evitó confrontar directamente a los cárteles para no incrementar la violencia, priorizando la atención a las causas sociales. El propio exmandatario sostuvo públicamente que los delincuentes eran seres humanos que merecían respeto.

En 2019, por admisión propia, López Obrador ordenó liberar a Ovidio Guzmán López durante el llamado “Culiacanazo”. Asimismo, trascendió que en 2021 el gobierno federal tenía información precisa sobre el paradero de Nemesio Oseguera en El Grullo, Jalisco, sin que se ejecutara su captura. El saldo del sexenio fue histórico en número de homicidios, expansión territorial de grupos criminales y consolidación del CJNG como una estructura con características militarizadas y alcance transnacional en tráfico de fentanilo, metanfetaminas y extorsión. También se documentó una creciente infiltración del crimen organizado en ámbitos políticos.

Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia en 2024, el discurso de atender las causas se mantuvo, pero se incorporaron nuevos elementos: mayor uso de inteligencia, investigación, coordinación bilateral con Estados Unidos y acciones directas contra liderazgos criminales. Aunque la presidenta ha reiterado que no regresará a una “guerra contra el narcotráfico”, el cambio operativo ha sido evidente, particularmente bajo la conducción del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien ha asumido un papel central en la estrategia.

En el plano internacional, el gobierno de Donald Trump incluyó al CJNG entre las organizaciones criminales más peligrosas del mundo y la catalogó como grupo terrorista, presionando a México para mostrar resultados contundentes contra el tráfico de fentanilo.

El operativo contra “El Mencho”, ejecutado por el Ejército mexicano con apoyo de inteligencia estadounidense, simboliza ese cambio de enfoque. Se desplegó una acción de alto nivel asumiendo el riesgo de represalias violentas. La captura terminó en abatimiento durante su traslado para ser presentado ante la Fiscalía General de la República, lo que ha generado cuestionamientos sobre las circunstancias finales del operativo.

Lo cierto es que el criminal más buscado por Estados Unidos no enfrentará un proceso judicial ni revelará posibles redes de complicidad.

La reacción del CJNG fue inmediata: narcobloqueos, quema de vehículos y ataques violentos en al menos 14 estados. El saldo preliminar supera los 70 fallecidos, entre presuntos delincuentes, civiles y 25 elementos de la Guardia Nacional. Esto evidencia que el operativo, aunque significativo, no estuvo exento de costos ni representa un cierre definitivo del conflicto.

Desde una perspectiva crítica, puede interpretarse que este giro también responde a presiones geopolíticas de la administración estadounidense, así como a compromisos internacionales en materia de seguridad, incluyendo la próxima organización de eventos de alcance global que exigen garantías de estabilidad.

El gobierno de Sheinbaum enfrenta ahora una coyuntura decisiva. Tiene la oportunidad de avanzar en la desarticulación estructural del CJNG, investigar posibles redes de complicidad y recuperar territorio institucional. Sin embargo, la seguridad no se resuelve con un solo operativo. Requiere continuidad, inteligencia, fortalecimiento institucional y voluntad política para enfrentar las raíces profundas de la violencia criminal.

El “antes” ha quedado atrás. El “después” aún es incierto.

GUILEBALDO AGUSTÍN CARO

Secretario General de la Fundación Colosio Filial Puebla.
Cronista Municipal. Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Diplomado en “Evaluación de Políticas y Programas Públicos” por la SHCP en alianza con la SEP.
Diplomado en “Asesor Legislativo” por la UNAM en alianza con la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
Diplomado en “Derechos Humanos: aproximaciones para su defensa” por la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Director de la Consultoría Excelencia Asesores de Gobierno.

Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan la postura editorial de Poder Magazine. Todos los derechos reservados.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *