Durante muchos años, el derecho familiar en México se construyó bajo esquemas tradicionales que asignaban roles rígidos a hombres y mujeres dentro de la familia. A las mujeres se les colocó casi de forma automática en el papel de cuidadoras principales, mientras que a los hombres se les redujo al rol de proveedores económicos. Sin embargo, la sociedad ha evolucionado, y el derecho tiene la obligación de evolucionar con ella.
Hoy, uno de los retos más importantes dentro del derecho familiar es construir una verdadera parentalidad corresponsable, donde madres y padres compartan de manera equilibrada las responsabilidades, derechos y deberes en la crianza de sus hijas e hijos.
El centro de todo: las infancias
Cuando una pareja se separa o enfrenta conflictos, con frecuencia el debate se centra en los derechos de los adultos. Sin embargo, desde una perspectiva de derechos humanos, el verdadero eje debe ser el interés superior de niñas, niños y adolescentes. Las infancias tienen derecho a crecer con vínculos afectivos sanos, a recibir cuidado, acompañamiento y guía de ambos progenitores, siempre que esto sea seguro y beneficioso para su desarrollo.
La corresponsabilidad parental no significa dividir a los hijos como si fueran bienes; significa compartir la responsabilidad de formar, cuidar, educar y acompañar a las infancias.
Romper con los estereotipos
Promover la corresponsabilidad parental también implica romper con estereotipos profundamente arraigados:
- La idea de que solo la madre sabe cuidar.
- La creencia de que el padre únicamente debe cumplir con una pensión alimenticia.
- La normalización de impedir el vínculo entre hijos y alguno de sus progenitores como forma de castigo o conflicto entre adultos.
Cuando estos estereotipos se mantienen, quienes realmente resultan afectados son las niñas y los niños.
El papel de la abogacía con perspectiva
Desde mi ejercicio profesional he asumido un compromiso claro: buscar soluciones jurídicas que promuevan relaciones parentales sanas, responsables y equilibradas. Esto implica trabajar en casos donde se promueva:
- La corresponsabilidad en la crianza.
- El respeto al derecho de convivencia de niñas y niños.
- La eliminación de prácticas que utilicen a los hijos como instrumentos de conflicto.
- La construcción de acuerdos parentales que realmente funcionen para las familias.
La justicia familiar no debe limitarse a resolver disputas; debe contribuir a reconstruir dinámicas familiares más justas y responsables.
Un cambio cultural necesario
La corresponsabilidad parental no es solo un concepto jurídico; es un cambio cultural. Significa entender que la crianza es una tarea compartida, que requiere compromiso, presencia y responsabilidad de ambas partes.
Como sociedad, debemos avanzar hacia un modelo donde la igualdad entre mujeres y hombres también se refleje en la crianza, y donde las decisiones legales siempre coloquen en el centro el bienestar de las infancias.
Promover la corresponsabilidad parental es, en realidad, trabajar por una sociedad más justa, más consciente y más humana.
Porque cuando una niña o un niño puede crecer con el amor, cuidado y la presencia de ambos progenitores, gana la infancia… y gana la sociedad.
Mariana Franco Abogada y mediadora familiar con perspectiva de género. Acompaña a personas y familias en procesos legales complejos con ética, sensibilidad y firmeza, priorizando la dignidad y la justicia.
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