En un momento en el que el Derecho Familiar enfrenta nuevos desafíos sociales y jurídicos, la abogada Mariana Franco ha consolidado una práctica profesional sustentada en la perspectiva de género, la protección de las infancias y el respeto irrestricto a los derechos humanos. Su propuesta no busca privilegiar a una parte sobre otra, sino impulsar una justicia capaz de analizar cada caso desde su contexto, con objetividad, sensibilidad y responsabilidad.
Para ella, el verdadero cambio en el sistema de justicia no depende únicamente de las reformas legales, sino también de la transformación de quienes tienen la responsabilidad de aplicarlas.
Una justicia que mira a las personas, no a los prejuicios
Al hacer un balance de la primera mitad de 2026, Mariana Franco identifica como su mayor logro haber consolidado una forma de ejercer el Derecho Familiar basada en principios que colocan a las personas en el centro de cada decisión jurídica.
Las resoluciones obtenidas durante este periodo reflejan una visión que, afirma, confirma que una justicia verdaderamente humana exige analizar cada asunto desde su contexto particular y no desde estereotipos o prejuicios.
Más allá de los resultados en los tribunales, considera que uno de sus mayores avances ha sido contribuir a modificar la manera en que se entiende y se ejerce el Derecho Familiar, demostrando que la perspectiva de género y el enfoque de infancias son herramientas jurídicas destinadas a proteger derechos de mujeres, hombres, niñas, niños y adolescentes por igual.
Liderar entre la crítica y la convicción
Innovar dentro de una profesión tradicional implica asumir resistencias. Para Mariana Franco, uno de los retos más importantes de este año ha sido sostener con firmeza una visión jurídica distinta frente a la crítica.
Reconoce que impulsar una práctica basada en derechos humanos genera opiniones encontradas: mientras muchas personas encuentran en este enfoque una forma más cercana y humana de acceder a la justicia, otras aún muestran resistencia por desconocimiento o por paradigmas arraigados.
Lejos de desanimarla, cada cuestionamiento ha fortalecido su preparación y reafirmado su convicción de que el liderazgo auténtico no consiste en buscar la aprobación de todos, sino en actuar con coherencia, ética y compromiso con la justicia.
El Derecho Familiar vive una transformación
Desde su perspectiva, el Derecho Familiar atraviesa una etapa de evolución en la que cada vez existe mayor interés por incorporar herramientas como la perspectiva de género, el enfoque de infancias y los derechos humanos en la impartición de justicia.
Sin embargo, advierte que aún persisten prejuicios y desinformación que dificultan la correcta comprensión de estos enfoques.
Para enfrentar ese escenario, considera indispensable apostar por la capacitación continua, la investigación y el diálogo, convencida de que solo el conocimiento puede desmontar ideas erróneas y demostrar que una justicia con enfoque de derechos busca garantizar igualdad, objetividad y dignidad para todas las personas.
Formación jurídica para transformar el futuro
La segunda mitad de 2026 estará enfocada en fortalecer la formación de nuevas generaciones de profesionistas del Derecho.
Mariana Franco desarrolla cursos especializados y trabaja en obras académicas que forman parte de un proyecto integral de capacitación dirigido tanto a abogados como a quienes buscan comprender el Derecho Familiar desde una perspectiva más humana.
Su propósito es compartir herramientas que permitan entender que detrás de cada expediente existen historias de vida que requieren sensibilidad, preparación y una profunda responsabilidad ética.
Está convencida de que formar mejores profesionales también significa construir un sistema de justicia más cercano, consciente y eficaz.
La vigencia profesional nace de la preparación permanente
Para mantenerse vigente en un entorno jurídico en constante transformación, identifica cuatro pilares fundamentales: preparación continua, ética, empatía y capacidad de adaptación.
Considera que el Derecho evoluciona al mismo ritmo que la sociedad y que los profesionistas tienen la obligación de actualizarse constantemente para responder a nuevas realidades.
Pero insiste en que ninguna habilidad técnica puede sustituir el principio esencial de la profesión: recordar siempre que el Derecho trabaja con personas, no únicamente con expedientes.
Trascendencia como propósito
Si tuviera que definir con una sola palabra el momento profesional que vive al cierre de 2026, elegiría “Trascendencia”.
Su aspiración va más allá de obtener sentencias favorables. Busca dejar una aportación que impulse un ejercicio del Derecho Familiar más humano, equitativo y consciente, capaz de generar cambios que permanezcan y beneficien a las futuras generaciones.
Un llamado a ejercer con ética
Al dirigirse a las nuevas generaciones de profesionistas, Mariana Franco comparte un mensaje que resume la filosofía que guía su trayectoria.
Sostiene que el prestigio verdadero no se construye con reconocimientos públicos, sino con la confianza que las personas depositan en un trabajo realizado con preparación, responsabilidad y ética.
Invita a cuestionar lo establecido cuando sea necesario, sin perder nunca de vista que cada decisión profesional tiene un impacto directo en la vida de las personas.
Para ella, el liderazgo auténtico consiste en utilizar el conocimiento para servir, proteger y transformar, entendiendo que el verdadero legado no se mide por los aplausos recibidos, sino por las vidas que logran cambiarse positivamente.
Su convicción resume la esencia de su trayectoria y de la visión que impulsa cada uno de sus proyectos:
“El Derecho tiene sentido cuando devuelve dignidad a las personas.”




